Toxina botulínica
(cirugía de párpados)
La toxina botulínica es un tratamiento no quirúrgico utilizado para relajar de manera temporal ciertos músculos faciales responsables de la formación de líneas de expresión dinámicas, ayudando a suavizar arrugas y prevenir su profundización con el tiempo.
Suaviza líneas de expresión dinámicas
Ayuda a prevenir la profundización de arrugas con el tiempo
Rejuvenece la apariencia facial de forma sutil
Mantiene la naturalidad cuando se aplica correctamente
Procedimiento rápido y ambulatorio
El procedimiento consiste en la aplicación de pequeñas dosis de toxina botulínica en puntos estratégicos del rostro mediante microinyecciones. El tratamiento se realiza en el consultorio, no requiere cirugía y permite al paciente retomar sus actividades habituales poco tiempo después de la aplicación.
Son candidatos los pacientes que desean prevenir o suavizar líneas de expresión en zonas como frente, entrecejo y patas de gallo, así como quienes buscan un rejuvenecimiento facial sutil sin recurrir a procedimientos quirúrgicos. La indicación siempre debe definirse mediante valoración médica individual.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto duran los resultados?
Los efectos suelen durar entre 4 y 6 meses, dependiendo de cada paciente.
¿El procedimiento duele?
La molestia es mínima y generalmente bien tolerada.
¿Se pierde la expresión natural del rostro?
Cuando se aplica de manera adecuada, el objetivo es suavizar líneas de expresión manteniendo la naturalidad facial.
¿Cuándo se empiezan a ver resultados?
Los efectos comienzan a notarse progresivamente entre los primeros días posteriores al tratamiento.
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